Información sobre la Tuberculosis

¿Qué es la tuberculosis?

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por bacterias que suele localizarse en los pulmones, aunque puede afectar a cualquier órgano.

Solo el 5-10% de las personas infectadas desarrollarán la enfermedad a lo largo de su vida, de las cuales aproximadamente la mitad lo hará en los primeros dos años después de haberse infectado. Los niños y niñas menores de cinco años están expuestos a un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

Los síntomas de la tuberculosis varían según la parte del cuerpo afectada. En caso de tuberculosis pulmonar puede experimentarse:

  • Tos persistente (más de 10 días), a veces con sangre en el esputo
  • Fiebre
  • Sudores nocturnos
  • Cansancio
  • Pérdida de peso

En la actualidad, la tuberculosis es una enfermedad prevenible y curable.

 

¿Qué causa la tuberculosis?

La tuberculosis es causada por determinadas micobacterias. Mycobacterium tuberculosis es la especie más frecuentemente implicada en casos de enfermedad.  

A nivel nacional también son relevantes Mycobacterium bovis y Mycobacterium caprae, que causan infecciones en animales silvestres y a veces en el ganado en algunas zonas de España. En las personas, estas dos especies bacterianas se relacionan principalmente con formas de tuberculosis que afectan al aparato digestivo, a los ganglios linfáticos o al aparato urogenital.  

 

¿Qué condiciones se relacionan con la tuberculosis?

Aunque no es una enfermedad frecuente en España (se producen en torno a 4.000 nuevos casos al año), existen determinadas condiciones que se relacionan con un mayor riesgo de tuberculosis:

  • Convivir en espacios reducidos con muchas personas
  • No tener hogar, vivir en situación de exclusión social o residencial o haber estado internado en un centro penitenciario o en otro centro con privación de libertad
  • Haber vivido o pasado largas temporadas en países con alta incidencia de tuberculosis
  • Padecer determinadas enfermedades o afecciones, como insuficiencia renal crónica, desnutrición, cáncer, silicosis, diabetes mellitus o VIH (las personas con VIH tienen una probabilidad 12 veces mayor de enfermar de tuberculosis que las VIH-negativas)
  • Estar en tratamiento con medicamentos biológicos o inmunosupresores
  • Ejercer determinadas profesiones (por ejemplo, en el sector sanitario y veterinario)
  • Consumir sustancias psicoactivas, alcohol o tabaco
  • Tener una edad avanzada o menos de cinco años

 

¿Qué es la infección tuberculosa o tuberculosis latente?

La tuberculosis tiene la particularidad de que solo una parte de las personas infectadas desarrollará la enfermedad a lo largo de su vida. Muchas veces el cuerpo es capaz de controlar la infección, de forma que las bacterias permanecen con actividad reducida o en estado latente en el organismo.

INFECCIÓN ≠ ENFERMEDAD

Es importante estudiar la presencia de una posible infección tuberculosa tras un contacto estrecho con una persona que tiene tuberculosis pulmonar. Se valorará si está indicado un tratamiento preventivo que evite el desarrollo de la enfermedad.

 

¿Cómo se transmite la tuberculosis?

Las personas con tuberculosis pulmonar (lo que incluye también la laríngea) pueden expulsar bacterias, especialmente al toser o estornudar. Otras personas pueden inhalar estas bacterias e infectarse.

Es importante destacar que el riesgo de transmisión depende en gran medida de la carga bacteriana de la persona con tuberculosis y de la intensidad y el tiempo de contacto con ella. Convivir o pasar mucho tiempo con una persona con tuberculosis pulmonar no tratada en un espacio cerrado eleva significativamente el riesgo de transmisión.  

Tras 2-3 semanas de tratamiento efectivo, una persona con tuberculosis pulmonar, de forma general, no transmite la enfermedad.

La tuberculosis puede transmitirse también por el consumo de determinados productos procedentes de animales, como leche cruda o productos elaborados artesanalmente con leche no pasteurizada procedente de zonas donde existe tuberculosis en el ganado. También es posible la transmisión aérea desde animales enfermos.

 

¿Cómo NO se transmite la tuberculosis?

La tuberculosis NO se transmite por contacto con objetos cotidianos de una persona enferma, por contacto físico y piel con piel (salvo que la tuberculosis se manifieste de forma cutánea), por la saliva, las lágrimas o el sudor, por utilizar baños públicos, o por la leche materna (salvo en los casos de mastitis tuberculosa).

 

Aunque la lactancia materna no está contraindicada para madres con tuberculosis, se recomienda una valoración y un asesoramiento individualizado por parte del personal médico o de enfermería.

Las formas de tuberculosis que no afectan a los pulmones ni a la laringe no son transmisibles por vía aérea. Tampoco es transmisible la infección tuberculosa sin enfermedad.

Por otra parte, se considera que los niños y niñas de corta edad tienen una capacidad insignificante para transmitir la tuberculosis.

 

¿Cómo se previene la transmisión de la tuberculosis?

Es necesario el aislamiento respiratorio de las personas con tuberculosis pulmonar en su domicilio o en el hospital mientras exista riesgo de transmisión. Por norma general, tras 2 o 3 semanas de tratamiento efectivo, las bacterias dejan de detectarse en las secreciones respiratorias y el personal sanitario puede levantar el aislamiento.

Mientras persista el riesgo de transmisión, las personas con tuberculosis deben utilizar mascarillas quirúrgicas, y las que tienen contacto con ellas deben usar mascarillas FFP2. Además, no es preciso tomar medidas especiales para descontaminar objetos, el lavado de manos y las normas habituales de limpieza son suficientes.

Para prevenir las formas zoonósicas de tuberculosis (transmitidas por animales o sus productos), se recomienda no consumir leche cruda ni productos lácteos elaborados artesanalmente con leche sin pasteurizar.

El tratamiento preventivo se prescribe cuando existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar la enfermedad.

 

¿Es posible tratar la tuberculosis?

Sí, la tuberculosis se trata con antibióticos específicos. Los antibióticos más empleados son rifampicina, isoniacida, pirazinamida y etambutol.

La duración de los tratamientos se extiende varios meses, y es fundamental completar la pauta de tratamiento. De lo contrario, las bacterias causantes de la tuberculosis podrían adquirir resistencias farmacológicas, dificultando la curación.

 

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