Sanidad prepara un Real Decreto para evitar el maquillaje de las listas de espera y garantizar su transparencia y trazabilidad

  • El proyecto de Real Decreto establece que los pacientes entrarán en lista de espera desde la indicación médica y que los datos se desagregarán por prioridad clínica y gravedad.
  • La norma prohibirá expresamente la existencia de listas, bolsas o registros paralelos de pacientes pendientes de una consulta, prueba diagnóstica o intervención quirúrgica.
  • Por primera vez, el Sistema Nacional de Salud incorporará las listas de espera de Atención Primaria y medirá el acceso a medicina de familia, pediatría y enfermería.
  • Los pacientes derivados a centros concertados permanecerán en la lista de espera hasta que se confirme que han recibido la atención indicada.
  • La información sobre listas de espera se publicará trimestralmente, con datos mensuales y nuevos indicadores sobre las demoras más prolongadas y los pacientes sin cita asignada.
  • La norma reforzará el derecho a la información de los pacientes, que podrán conocer su situación en la lista, cuánto tiempo llevan esperando y la demora estimada para su proceso.

Fotografía nota de prensa

Madrid, 21 de septiembre de 2026.- El Ministerio de Sanidad trabaja en un nuevo Real Decreto para mejorar la información y la transparencia sobre las listas de espera del Sistema Nacional de Salud (SNS) y establecer criterios comunes que permitan conocer con mayor precisión cuánto esperan los pacientes desde el inicio del proceso hasta recibir atención sanitaria.

El sistema vigente, regulado por el Real Decreto 605/2003, requiere una actualización para adaptarse a los cambios experimentados desde entonces por el Sistema Nacional de Salud, tanto en la organización de la asistencia sanitaria y la incorporación de nuevas herramientas digitales como en las necesidades de información de los pacientes. La nueva norma permitirá modernizar los criterios utilizados para medir las listas de espera y disponer de datos más completos, homogéneos y comparables en el conjunto del SNS.

Incorporación al registro desde la indicación facultativa

El proyecto establece que el tiempo de espera comenzará a contar desde la fecha de la indicación facultativa, aunque el paciente podrá ser incorporado al registro hasta cinco días naturales después. La fecha de inscripción no modificará el inicio del cómputo de la espera, con independencia de que exista o no una cita disponible en la agenda.

De esta forma, la falta de huecos en las agendas no podrá alterar la fecha desde la que se contabiliza la espera. La norma prohibirá además la existencia de listas, bolsas o registros paralelos de pacientes pendientes de atención al margen del registro oficial.

El nuevo modelo abarcará las consultas externas hospitalarias, las pruebas diagnósticas y terapéuticas y las intervenciones quirúrgicas programadas, con datos desagregados por prioridad o gravedad clínica. En este ámbito, permitirá conocer y comparar de forma diferenciada los tiempos de espera de 15 pruebas diagnósticas y terapéuticas y ampliará de 15 a 25 los procedimientos y procesos quirúrgicos sometidos a un seguimiento específico.

Por primera vez, listas de espera también en Atención Primaria

Junto a la actualización del sistema hospitalario, el proyecto incorporará, por primera vez, información común para todo el SNS sobre las listas de espera en Atención Primaria. El nuevo sistema permitirá conocer cuánto tiempo tienen que esperar los pacientes para conseguir una cita en medicina de familia, pediatría y enfermería y qué porcentaje qué porcentaje la consigue en los primeros días y cuántos tienen que esperar más de diez días hábiles.

También permitirá conocer cuánto tardan los centros de salud en ofrecer una cita disponible, cuántas personas no consiguen cita por falta de huecos, la demora en la atención domiciliaria y la continuidad de la atención con el profesional de referencia. Para que los datos reflejen específicamente los problemas de acceso, la información distinguirá entre las citas solicitadas por el propio paciente y aquellas programadas por los profesionales sanitarios.

Más información para los pacientes

El proyecto refuerza el derecho de los pacientes a conocer la situación de su proceso. A través de los canales habilitados por cada servicio de salud, podrán consultar cuántos días llevan esperando, la demora estimada para su proceso en su centro sanitario y cualquier cambio en su situación, que deberá quedar registrado. También podrán solicitar la modificación de una cita ya programada.

Los pacientes permanecerán en el registro hasta que reciban la atención, también cuando sean derivados a un centro concertado. Si rechazan una alternativa asistencial, continuarán en la lista y conservarán la antigüedad desde la fecha inicial de indicación, aunque pueda verse afectada la garantía de tiempo máximo.

Más indicadores y publicación trimestral

Para ofrecer una imagen más completa de las demoras, el nuevo sistema ampliará los indicadores utilizados para medir las listas de espera. Además del tiempo medio, incorporará percentiles que permitirán conocer mejor la distribución de los tiempos de espera y las demoras más prolongadas.

En las consultas externas y las pruebas diagnósticas y terapéuticas se publicará también el número y porcentaje de pacientes que están en lista de espera pero todavía no tienen una cita asignada. Además de medir cada consulta o prueba por separado, el proyecto prevé avanzar hacia el cálculo del tiempo que transcurre desde la indicación de la primera consulta hasta la obtención de un diagnóstico, lo que permitirá conocer mejor el recorrido asistencial del paciente.

La información común sobre listas de espera se publicará trimestralmente, en lugar de semestralmente, con datos mensuales accesibles en formatos abiertos y anonimizados, que podrán desagregarse por sexo, edad, prioridad clínica y situación respecto a las garantías de tiempo máximo.

El sistema incorporará además nuevos controles para comprobar la calidad y consistencia de los datos remitidos por las comunidades autónomas y detectar, entre otras situaciones, retrasos en la incorporación de pacientes al registro, posibles duplicidades, información incompleta o salidas de la lista sin que conste que la atención se ha realizado.

La propuesta es el resultado de los trabajos desarrollados con las comunidades autónomas en el grupo creado en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud para avanzar hacia un modelo común de medición de las listas de espera en Atención Primaria y en el ámbito hospitalario.