Sanidad actualiza el consenso para prevenir la fragilidad y las caídas en personas mayores
- La fragilidad afecta hasta al 18% de las personas mayores y su prevalencia aumenta con la edad.
- El 30% de las personas mayores de 65 años sufre al menos una caída al año.
- El nuevo documento establece cuatro niveles de riesgo y refuerza la detección precoz.
- El objetivo es prevenir la discapacidad, mejorar la calidad de vida y reforzar la sostenibilidad del sistema sanitario.

Madrid, 9 de abril de 2026.- El Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ha aprobado la “Actualización del documento de consenso sobre prevención de la fragilidad y caídas en la persona mayor (2026)”, con el objetivo de reforzar las estrategias de prevención, detección precoz e intervención en la población mayor. El documento integra la evidencia científica más reciente y consolida un modelo de abordaje conjunto de la fragilidad y las caídas, dos de los principales factores asociados a la pérdida de autonomía y al incremento de la dependencia en las personas mayores.
La actualización incorpora datos que evidencian el impacto creciente de estos problemas en el contexto del envejecimiento poblacional: La fragilidad afecta aproximadamente al 18% de las personas mayores, aumentando de forma significativa con la edad hasta alcanzar entre el 18% y el 38% en mayores de 85 años, y es más frecuente en mujeres. Asimismo, supone un coste estimado de 2.500 euros anuales por persona, el doble que en población sin fragilidad.
Por su parte, las caídas constituyen un problema de salud pública de primer orden. En torno al 30% de las personas mayores de 65 años sufre al menos una caída al año y entre el 5% y el 10% de estas provoca fracturas. En España, son la primera causa de muerte por causas externas, con más de 3.000 fallecimientos anuales en este grupo de edad.
Además, cerca del 40% de las personas que sufren una fractura de cadera no recupera su nivel funcional previo, lo que incrementa la necesidad de cuidados y el uso de servicios sanitarios y sociales.
El nuevo documento introduce avances relevantes para mejorar la prevención y el manejo de la fragilidad y las caídas:
En primer lugar, se establece un abordaje conjunto de ambos problemas, reconociendo su interrelación y su impacto en la pérdida de capacidad funcional.
Asimismo, se refuerza la detección precoz mediante la captación activa de personas de 70 años o más desde Atención Primaria y el ámbito comunitario, incluyendo centros sociosanitarios, farmacias y servicios sociales.
El modelo incorpora una estratificación en cuatro niveles de riesgo (bajo, medio, alto y muy alto), que permite adaptar las intervenciones y el seguimiento a las necesidades de cada persona.
Las intervenciones se basan en un enfoque multidominio e individualizado que incluye ejercicio físico multicomponente, recomendaciones nutricionales, revisión de medicación y revisión de riesgos en el hogar, en el marco de la Valoración Geriátrica Integral.
Por último, se refuerza la coordinación entre niveles asistenciales y sectores, impulsando una atención integrada y centrada en la persona.
La implementación de esta actualización se enmarca en el Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027, con el objetivo de que al menos el 50% de las comunidades y ciudades autónomas hayan incorporado el programa en 2027.
El Ministerio de Sanidad realizará evaluaciones periódicas, al menos cada dos años, para analizar el grado de implantación y su impacto en la mejora de la salud y la autonomía de las personas mayores.
Con esta actualización, el Ministerio de Sanidad refuerza su compromiso con la promoción de un envejecimiento saludable y la prevención de la discapacidad, mediante intervenciones basadas en la evidencia, coordinadas entre los distintos niveles asistenciales y centradas en las necesidades de las personas.















