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Carcedo: "Este Gobierno tiene el firme compromiso de luchar contra las nuevas formas de pobreza"

  • Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza
  • La ministra pone el foco en las familias monomarentales, trabajadores pobres, hogares con baja intensidad laboral, así como en la precarización de jóvenes, niños, mujeres o inmigrantes Mantener los pilares centrales del Estado de Bienestar y reorientar sus objetivos hacia la inversión social para hacer una sociedad más competitiva y justa, son retos marcados por el Ministerio
  • "La crisis y la fórmula elegida para abordarla aceleraron el surgimiento de nuevas formas de desigualdad y el Estado de Bienestar no puede permanecer impasible ante estas realidades", ha asegurado la ministra

17 de octubre de 2018.- La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, ha anunciado que el gobierno tiene “el firme compromiso” de poner el foco sobre las crecientes desigualdades y de luchar contra las nuevas formas de pobreza “que afectan a un número inaceptablemente alto de nuestros conciudadanos”.

Así lo ha asegurado la ministra durante el acto conmemorativo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, celebrado este miércoles en el Ministerio, y en el que ha participado también la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (AEPN-ES). 

Mantener los pilares centrales del Estado de Bienestar y reorientar los objetivos hacia la inversión social para hacer una sociedad más competitiva y justa, es el reto que se plantea el Ministerio y “con el que nos comprometemos”, ha señalado Carcedo.

La ministra, que ha recordado el proceso de reversión de recortes y reformas iniciado por el Gobierno para recuperar los derechos sociales “arrebatados a los ciudadanos”, considera que en ese proceso de recuperación del Estado de Bienestar resulta imprescindible tener en cuenta las transformaciones que ha sufrido la sociedad española en los últimos años.

Se refería así María Luisa Carcedo al gradual envejecimiento de la población que modifica los patrones de la demanda para los servicios sociales y la sanidad; la creciente presencia de las tecnologías de la información que han transformado aceleradamente las prácticas de contratación y las condiciones laborales de los trabajadores; o la transformación de las estructuras familiares y la rápida incorporación laboral de la mujer lo que implica la necesidad de prestar mayor atención a la conciliación de la vida familiar y laboral.


Transformaciones que, a juicio de la ministra, tienen entre otras consecuencias el incremento de nuevas formas de trabajo. “Me refiero a familias monomarentales, trabajadores pobres, hogares con baja intensidad laboral”, así como una gran precarización de amplias capas de la población, particularmente los jóvenes, los niños, las mujeres, o los inmigrantes.

La crisis y la fórmula elegida para abordarla aceleraron el surgimiento de nuevas formas de desigualdad y el Estado de Bienestar no puede permanecer impasible ante estas realidades. Mirar hacia otro lado, o negar la importancia de estos procesos de transformación de nuestras sociedades, no resolverá las consecuencias negativas de los mismos”, ha aseverado Carcedo.