Sanidad publica el primer análisis nacional sobre la situación de las TCAE en España

  • El informe incluye una encuesta a más de 30.000 profesionales y ofrece, por primera vez, un diagnóstico sobre las condiciones laborales, las necesidades formativas, la satisfacción y el bienestar emocional de las TCAE.
  • Se estima que en 2025 trabajaban en España alrededor de 168.000 TCAE, más de 136.000 desarrollaban su actividad en el ámbito sanitario del Sistema Nacional de Salud, y nueve de cada diez eran mujeres, con una media de 47 años.
  • Según la encuesta, el 69% valora positivamente su profesión, un porcentaje que baja al 57,8% al referirse a su puesto de trabajo. Sus principales prioridades son el reconocimiento de las competencias, la adecuación de las cargas y la carrera profesional.
  • Entre 2014 y 2025, la población creció cerca de un 6%, el índice de envejecimiento un 31,4% y el de dependencia de las personas mayores un 15,2%, en un contexto de aumento de la cronicidad y las necesidades de cuidados.

Fotografía nota de prensa

Madrid, 20 de julio de 2026.- El Ministerio de Sanidad ha publicado el informe Situación del Personal Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería en España. 2025, el primer análisis nacional específico sobre este colectivo. El estudio combina la información disponible en los registros y sistemas de información con los resultados de una encuesta en la que han participado más de 30.000 profesionales y analiza sus condiciones laborales, necesidades formativas, satisfacción profesional y bienestar emocional.

El informe estima que en 2025 trabajaban en España alrededor de 168.000 TCAE, de las que entre 136.000 y 137.000 desarrollaban su actividad en el ámbito sanitario del Sistema Nacional de Salud. Se trata de una profesión altamente feminizada: nueve de cada diez profesionales son mujeres y, entre las participantes en la encuesta, la edad media es de 47 años. Además, el 27% se retiraría antes de la edad reglamentaria si sus circunstancias personales se lo permitieran, un dato que refuerza la necesidad de anticipar el relevo generacional y evitar la pérdida de experiencia y conocimiento.

La estimación debe interpretarse con cautela, ya que no existe un registro único y homogéneo de TCAE en ejercicio. El informe combina distintas fuentes administrativas, datos de las comunidades autónomas e INGESA y métodos de aproximación para los territorios sin información directa.

El análisis cobra especial relevancia ante el envejecimiento de la población y el aumento de la cronicidad, la dependencia y los cuidados de larga duración. Entre 2014 y 2025, la población residente en España creció cerca de un 6%, al pasar de 46,5 a 49,1 millones de habitantes. En ese mismo periodo, el índice de envejecimiento aumentó un 31,4%, de 112,63 a 148,05, y el índice de dependencia de las personas de 65 o más años pasó de 27,53 a 31,73.

Esta evolución se traduce en mayores necesidades de apoyo y atención continuada. En 2023, el 44,4% de las personas de 65 o más años tenía limitaciones para realizar las tareas del hogar y el 41,6% presentaba dificultades de movilidad. El informe subraya, por ello, la necesidad de anticipar la demanda de cuidados y adecuar las plantillas a la carga asistencial y a la complejidad de las personas atendidas.

La dotación de personal es una de las principales preocupaciones del colectivo. Solo el 25,45% de las TCAE considera que siempre o casi siempre hay profesionales suficientes para prestar cuidados de calidad, mientras que cerca de tres de cada cuatro señalan que las limitaciones de plantilla dificultan la atención necesaria y aumentan la sobrecarga asistencial.

Pese a estas dificultades, el 73,31% considera que su trabajo contribuye siempre o casi siempre a mejorar los resultados en salud. Sin embargo, una de cada cuatro profesionales afirma que tiene que dejar de realizar actividades propias del cuidado con esa misma frecuencia por falta de tiempo, lo que refleja el impacto de la sobrecarga sobre la atención prestada.

Esta percepción positiva contrasta con el reconocimiento que consideran recibir. Aunque el 80,05% afirma que su trabajo tiene un elevado valor social y el 69,13% valora positivamente su profesión, solo el 9,57% cree que la población reconoce adecuadamente su labor siempre o casi siempre. Cuando la valoración se refiere al puesto de trabajo concreto, el porcentaje de respuestas positivas desciende al 57,8%.

Los resultados presentan diferencias relevantes según el ámbito asistencial. Los más más desfavorables se concentran en el sector sociosanitario, donde las TCAE perciben una mayor escasez de personal y falta de tiempo para prestar los cuidados, así como una menor integración en los equipos y un menor apoyo por parte de sus responsables. También registran peores resultados en formación, conciliación, satisfacción laboral y bienestar emocional. Solo el 45,4% se muestra satisfecho con su puesto de trabajo, frente al 62,5% en atención primaria y el 60,5% en atención especializada.

Las condiciones laborales presentan, además, una elevada heterogeneidad. El 48,11% dispone de un contrato fijo y el 26,64% ocupa una plaza interina. A ello se suman diferencias retributivas entre comunidades autónomas que pueden alcanzar los 500 euros mensuales para profesionales con funciones equivalentes, así como jornadas semanales que oscilan entre las 35 y las 37,5 horas.

El riesgo de pérdida de profesionales no se limita a las jubilaciones. Si sus circunstancias personales se lo permitieran, el 38,09% dejaría la profesión en los próximos doce meses y otro 2,59% lo haría de manera inmediata. Entre quienes se plantean abandonar, los principales motivos son el bajo salario, señalado por el 57,65%; la percepción de pertenecer a una profesión poco valorada, con el 49,35%; y la sobrecarga física, con el 45,2%.

El impacto de estas condiciones también se refleja en la salud física y mental del colectivo. El 90,7% manifiesta cansancio o falta de energía al menos varios días a la semana y el 74,9% presenta problemas de sueño con esa misma frecuencia. Además, el 37% de las TCAE presenta sintomatología compatible con depresión, frente al 30% observado entre profesionales de medicina y enfermería en la encuesta europea MeND de la Organización Mundial de la Salud, y el 24,38% presenta síntomas de ansiedad moderada o grave. En el ámbito sociosanitario, prácticamente la mitad de las profesionales presenta un nivel bajo de bienestar mental.

Los resultados apuntan también a la necesidad de actualizar la formación y adecuar las competencias a la realidad asistencial. El título de TCAE tiene una duración de 1.400 horas, frente a las 2.000 que caracterizan con carácter general a los ciclos formativos de grado medio, y es el único perfil de la familia sanitaria que mantiene una titulación de duración reducida respecto al modelo vigente. El reconocimiento de las competencias es la principal prioridad para el 60,44% de las participantes, seguida de la adecuación de las cargas de trabajo y las plantillas, con el 52,67%, y del desarrollo de una carrera profesional específica, con el 43,22%.

El informe proporciona una base de conocimiento para orientar la planificación de los recursos humanos y las políticas dirigidas al colectivo. Entre sus recomendaciones figuran mejorar los sistemas de información, adecuar las plantillas, actualizar la formación, reforzar el reconocimiento profesional, atender al bienestar emocional y anticipar el relevo generacional.

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