La enfermería de críticos, urgencias y emergencias tendrá especialidad propia

  • La Comisión de Recursos Humanos del SNS acuerda iniciar la tramitación de una especialidad que abarcará los cuidados críticos, las urgencias hospitalarias y las emergencias.
  • El objetivo es reforzar la seguridad de los pacientes y la continuidad de los cuidados mediante una formación especializada y homogénea.
  • La propuesta de las sociedades científicas plantea dos años de formación por el sistema de residencia, con práctica clínica tutelada y simulación.

Fotografía nota de prensa

Madrid, 26 de octubre de 2026.- La Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud (SNS) ha acordado iniciar la tramitación de la especialidad de Enfermería de Críticos, Urgencias y Emergencias. La nueva especialidad estará orientada a la atención de personas en situaciones de riesgo vital y de alta complejidad clínica, tanto en el ámbito hospitalario como fuera del mismo.

El acuerdo supone un avance en el reconocimiento de las competencias específicas de las enfermeras que trabajan en unidades de cuidados críticos, servicios de urgencias y dispositivos de emergencias. Su actividad exige detectar con rapidez el deterioro de los pacientes, manejar tecnología sanitaria avanzada y prestar cuidados en situaciones que requieren decisiones y actuaciones inmediatas.

La solicitud, presentada por la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (SEEIUC) y la Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias (SEEUE), reúne los tres ámbitos en una misma especialidad. Este enfoque busca favorecer la continuidad de los cuidados desde la primera atención y el traslado sanitario hasta el ingreso en una unidad de críticos, con una preparación común para los profesionales que intervienen en las distintas fases del proceso.

Entre las competencias que plantea la propuesta figuran la clasificación de pacientes según su prioridad asistencial, la valoración clínica y la detección de signos de compromiso vital. También incluye la aplicación de medidas de soporte vital y los cuidados vinculados a la ventilación asistida y otras técnicas de soporte avanzado, junto con la coordinación de traslados sanitarios y la respuesta ante incidentes con múltiples víctimas y catástrofes.

El plan formativo contempla un itinerario de dos años de formación mediante el sistema de residencia, con rotaciones clínicas tuteladas en cuidados intensivos, urgencias hospitalarias, unidades móviles y centros de coordinación sanitaria. El aprendizaje combinaría la práctica asistencial con formación teórica, simulación clínica y evaluación continuada de las competencias.

La preparación técnica se complementa con habilidades de comunicación, trabajo en equipo y acompañamiento a pacientes y familiares en momentos de incertidumbre. La atención a las necesidades físicas, psicológicas y sociales de las personas forma parte del enfoque de cuidados que recoge la solicitud.

Con este acuerdo se avanza hacia una formación especializada y homogénea para estos ámbitos asistenciales, con el objetivo de mejorar la calidad y la seguridad de la atención y reforzar la capacidad de respuesta del Sistema Nacional de Salud ante situaciones críticas.