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La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad condena las últimas tres muertes por violencia de género

  • 37 víctimas en lo que va de año
  • Los últimos asesinatos han tenido lugar la semana pasada en Úbeda (Jaén) y Sant Carles de la Ràpita (Tarragona)
  • La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género ha confirmado un tercer caso, en investigación, en Canyamel (Baleares)
  • Ana Mato hace un llamamiento a toda la sociedad para denunciar los casos de maltrato
     

15 de octubre de 2012. La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, condena los últimos asesinatos por violencia de género confirmados por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género. Se trata de las muertes ocurridas la semana pasada en Sant Carles de la Ràpita (Tarragona) y Úbeda (Jaén). En el primer caso, ocurrido el jueves 11, la víctima es una española de 70 años que falleció presuntamente a manos de su marido, de la misma nacionalidad y 78 años. En el segundo también se trata de una pareja de españoles, de 28 años la víctima y de 21 el agresor. En ninguno de estos dos casos constaban denuncias previas por maltrato.
 
La Delegación también ha confirmado hoy como caso de violencia de género uno de los fallecimientos que estaba en investigación. Se trata del caso de la mujer de 66 años y nacionalidad alemana, desaparecida en agosto y que fue hallada muerta la semana pasada en su casa de la localidad mallorquina de Canyamel. La Policía ha detenido a su pareja, de la misma nacionalidad y 62 años, en relación a este caso. Tampoco en este caso constaba ninguna denuncia.
 
Con estos asesinatos, el número de víctimas por violencia de género en lo que va de año 2012 asciende a 37. Del total de mujeres fallecidas, sólo seis (el 16,2%) había denunciado previamente a su agresor.
 
Por este motivo, la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad recalca la importancia de denunciar a los agresores para evitar desenlaces trágicos como estos. Mato insiste en que hay que romper la “espiral de silencio” que suele afectar a las mujeres maltratadas, pues “el silencio siempre es cómplice” de la violencia de género y en esta lucha es necesario que se implique toda la sociedad.