Vacunas y Programa de Vacunación
¿Por qué las vacunas son seguras?
Sí. Las vacunas son medicamentos muy seguros y eficaces. Antes de ser autorizadas para su uso, son sometidas a muchos estudios estrictos para comprobarlo. El comité de expertos de la Agencia Europea del Medicamento evalúa cada vacuna y sólo las autoriza cuando suficiente evidencia científica demuestra que los beneficios superan los riesgos. Además, después de su autorización, tanto la EMA como la AEMPS en España, mantienen una vigilancia constante de los posibles efectos secundarios, así como de la efectividad de la vacuna.
Algunos. Los efectos secundarios, aunque son posibles, son poco frecuentes y generalmente consisten en reacciones locales leves como enrojecimiento de la zona de inyección, dolor, hinchazón o fiebre, dependiendo de cada vacuna. Otros efectos secundarios graves, incluyendo reacciones alérgicas, son excepcionales.
Todos ellos se evalúan antes de la autorización y tras la misma se continúa supervisando su seguridad, investigándose cualquier indicio que pudiera sugerir un evento adverso, incluso aquellos que han coincidido tras la vacunación sin que hayan sido causados por ella.
Sin embargo, la posibilidad de enfermarse por una enfermedad inmunoprevenible si no se administra la vacuna es mucho mayor que la aparición de efectos secundarios por la misma. Por tanto, el beneficio de vacunarse supera con creces el riesgo de aparición de una reacción adversa por la administración de la vacuna.
No. No existe relación entre las vacunas y el autismo. Esto ha sido demostrado en muchos estudios que han comparado la enfermedad en niños vacunados y no vacunados alrededor del mundo. Más información
No. Ninguna vacuna contiene productos tóxicos. En la actualidad, solo algunas vacunas en formato multidosis (como por ejemplo las de la gripe pandémica) contienen el conservante tiomersal. El tiomersal es un compuesto que contiene etilmercurio. Este tipo de mercurio no se acumula en el cuerpo y por tanto no produce daño en el organismo. Más información.
No. Ninguna vacuna produce SMSL. Hay múltiples estudios que descartan la asociación entre la vacuna DTP y el SMSL.
De hecho, varios estudios concluyen que el número de muertes por SMSL asociadas temporalmente con la vacuna DTP están dentro del rango que se espera que ocurra por casualidad. Esto significa que las muertes por SMSL habrían ocurrido incluso si no se hubieran vacunado. Más información.
No. No hay asociación entre la administración de la vacuna contra la hepatitis B y la esclerosis múltiple.
A finales de los años 90 aparecieron varios estudios de casos que plantearon la posibilidad de relación entre la vacuna y la aparición de casos de esclerosis múltiple. Por ello, el Ministerio de Sanidad francés suspendió temporalmente el programa de vacunación de adolescentes frente a hepatitis B, manteniendo la recomendación universal de lactantes y adultos de riesgo. Sin embargo, esta decisión se interpretó como una prohibición de la vacunación contra la hepatitis B, generando una preocupación generalizada en otros países.
Se realizaron nuevos estudios para establecer si existía asociación, determinando que la mayoría de los casos de enfermedades desmielinizantes se habían producido en mujeres adultas y con una distribución epidemiológica natural de la esclerosis múltiple. No hubo ningún caso en niños menores de 25 meses, a pesar de que fueron vacunados más de 1,8 millones de niños en Francia).
Posteriormente, varios estudios y una revisión sistemática tampoco han encontrado una asociación entre la vacunación frente a la Hepatitis B y el desarrollo de esclerosis múltiple.
El análisis de los datos de informes espontáneos y de los resultados de estudios epidemiológicos no respalda la existencia de una relación causal entre la esclerosis múltiple y la vacunación contra la hepatitis B. La explicación más aceptable es que se trata de una asociación fortuita. Más información.
No. Nuestro sistema inmune es capaz de responder a multitud de antígenos que se encuentran a nuestro alrededor de forma constante.
Además, los recién nacidos desde que nacen están expuestos a miles de bacterias y virus que llegan al organismo por distintas vías (en la comida, al respirar, por la piel…). Su sistema inmune es capaz de responder a todos estos antígenos, que son muchos más comparado con los que reciben a través de las vacunas en los dos primeros años de vida, y producir una respuesta inmunológica adecuada. Las vacunas actúan como “exposiciones naturales” presentando las partes más importantes de los patógenos al cuerpo, para imitar la aparición de la amenaza en la vida real y asegurar que la defensa comience a desarrollarse en el bebé, de manera controlada y sin riesgo de enfermedad.
No. Múltiples estudios científicos han demostrado que recibir varias vacunas al mismo tiempo no produce efectos secundarios. Además, son igual de efectivas cuando se administran en combinación que cuando se administran de forma individual.
La vacunación simultánea permite completar el calendario de vacunación de forma más rápida, además reduce el número de visitas al centro sanitario.
Sí. Actualmente existen únicamente 2 vacunas incluidas en nuestro calendario de vacunación que pueden contener proteínas de huevo, pero en cantidades muy bajas o casi indetectables: vacuna triple vírica, la vacuna frente a la gripe.
Ambas vacunas pueden administrarse en las personas con historia de alergia por exposición al huevo sin precauciones especiales. Esta recomendación es válida también para quienes hayan presentado reacciones alérgicas graves o anafilaxia al huevo.
Sí. Existen, además, recomendaciones específicas de vacunación durante la gestación con el objetivo de proteger al bebé: vacuna frente a la gripe, frente al COVID-19 y vacuna frente a tos ferina.
Algunas vacunas específicas no están recomendadas durante el embarazo como la vacuna triple vírica o la vacuna de la varicela. Esto se debe a que son vacunas atenuadas y existe un riesgo potencial de que puedan producir infección en el bebé nonato. Sin embargo, no existen evidencias de que puedan producir malformaciones congénitas.
Las mujeres que quieran quedarse embarazadas o aquellas que ya lo estén, deberán consultar con su profesional sanitario para establecer qué vacunas serán necesarias administrar.
Hay muy pocas razones médicas para retrasar la vacunación. Los lactantes y menores con resfriados o tos leve, incluso si están tomando antibiótico, pueden vacunarse de manera segura y efectiva. Solamente si existe fiebre alta que sugiera una infección activa, la vacunación se deberá retrasar hasta que se encuentre mejor
Es muy importante que los niños y niñas con enfermedades graves se vacunen, ya que normalmente presentan un mayor riesgo de complicaciones por las infecciones.
Hay que hacer una evaluación cuidadosa en el caso de que la enfermedad que padezca o el tratamiento que esté recibiendo disminuyan su respuesta inmunitaria, como por ejemplo en los errores innatos de la inmunidad o el tratamiento frente al cáncer. En algunos casos pueden necesitar vacunas adicionales o más dosis de determinadas vacunas, mientras que otras pueden estar contraindicadas en algunos momentos.
Además, si su hijo tiene una enfermedad o un proceso neurológico estable, como la parálisis cerebral o una epilepsia bien controlada, debe ser vacunado con normalidad.
Aquellos que hayan recibido una transfusión sanguínea u otros productos derivados de la sangre, como las inmunoglobulinas, pueden necesitar retrasar un tiempo algunas vacunas.
Consulta con tu pediatra para resolver todas estas dudas y aclarar las vacunas que necesita tu hijo en estas situaciones.
Sí. Siempre que la enfermedad esté estable. Los niños con historia familiar de epilepsia o convulsiones también se deben vacunar con normalidad. Algunos niños pueden presentar convulsiones cuando tienen fiebre alta, pero una vez resuelto el motivo de la fiebre, tampoco es una contraindicación para la vacunación.
Sí. No hay problemas en administrar las vacunas de rutina a un niño que esté en contacto cercano con una persona embarazada. De hecho, así se protege a la embarazada de infecciones que pueden tener complicaciones graves para ella o el bebé durante este periodo como la rubéola, el sarampión o la varicela.
Si. Algunos niños son más vulnerables a algunas enfermedades infecciosas y sus complicaciones, como aquellos que no tienen bazo o tienen fibrosis quística, una inmunodeficiencia, enfermedad crónica del corazón, los pulmones, el hígado o los riñones, entre otras. Si tu hijo tiene una enfermedad crónica o está siendo tratado con alguna terapia que debilite el sistema inmune, consulta con tu pediatra sobre qué otras vacunas están específicamente recomendadas para él o ella.
Si vais a viajar a otro país, recuerda informarte sobre si tu hijo necesita administrarse alguna vacuna que esté específicamente recomendada en viajeros a esa zona.
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Organización Mundial de la Salud (OMS):
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Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC):
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Portal Europeo de Información sobre Vacunación (UE):
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